Sábado 21 de Octubre | 00:11 hs

PABLO LÓPEZ RIOBOO
HUELVA

Donde los pies queman

Perera cuaja una tarde de enorme solvencia cortando cuatro orejas. Miranda da un paso adelante pidiendo el sitio que se merece. Castella pechó con el peor lote de una interesante corrida de Torrealta

PABLO LÓPEZ RIOBOO

Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y David de Miranda eran los encargados de hacer el paseíllo esta tarde en la segunda de la feria de Colombinas de Huelva. Un encierro de Torrealta era la materia prima ganadera para la ocasión. Esa materia prima que no falló en una tarde con un cartel con tres espadas que beben de fuentes bien definidas.

Una vez en frio y evaluada la tarde se puede decir que el magisterio mostrado por Miguel Ángel Perera en Huelva ha sido el de una figura máxima del toreo. Tarde tras tarde ha ido acrecentando ese toreo que lleva en su alma y que de una vez por todas está pudiendo plasmar en los ruedos. Su tarde de hoy no puede ni debe quedar como una más, no sería justo para un torero que lleva la bandera de la independencia y que hoy se rompió para regalarle a la afición onubense una de sus tardes de la temporada.

Su primer Torrealta conjugó unas hechuras magnificas con un comportamiento más que interesante en la muleta. Lo lanceó por verónicas como lleva puliéndole desde hace años el maestro Cepeda. Soltó las muñecas para dibujar verónicas al ralentí, cerrada con una media de cartel. Volvieron a sobresalir sus hombres de plata, primero Ambel con la capa, para más tarde Curro Javier y Barbero dejar tres pares de gran exposición y torería. Huelva les obligó a saludar. Perera planteó una faena en la que el temple sería premisa básica ante un toro de una calidad y un tranco excelso. Se crujió en derechazos infinitos, de mano baja y máxima exigencia. Su juego de muñecas le imprimió una despaciosidad total a sus muletazos, los cuales calaron en el respetable. Con la izquierda también brotaron naturales limpios y con regusto ente un animal que aún teniendo menos entrega por ese pitón si demostró buena clase. Acabó por enloquecer al público con dos series enroscándose al animal en la cintura, todo en una baldosa, el lío estaba montado. Tras una estocada le fueron concedidas las dos orejas y el premio de la vuelta al ruedo para el importante Torrealta, el cual acabó rajadito ante tal sometimiento.

Su obra al quinto volvió a ir por los mismo derroteros que en su primero oponente. Volvió a romperse a la verónica, recordando nuevamente a Cepeda. Mentón en el pecho, zapatillas asentadas y un regusto especial en cada lance. Volvió a meterse a Huelva en el bolsillo con un quite con las rodillas genuflexas y llevando al animal embebido en el capote. Se cambiaron las tornas y ahora fue Curro Javier el que lanceó con guante de seda al animal, mientras que Ambel y Barbero se desmonteraron tras un gran tercio de banderillas. Este fue un Torrealta distinto al primero, con más vibración en sus embestidas pero con cierta aspereza conforme aumentaban los muletazos. Tuvo la virtud de la humillación y la buena clase el animal, agradecido cuando las cosas se le hacían bien, toro de un más que interesante pitón derecho. Por el izquierdo tendía a meterse por dentro. Tiró siempre suave del animal el extremeño en un trasteo de gran solvencia y poder. Los muletazos a diestra fueron largos y siempre buscando la profundidad en los mismos, conjugando el temple y el mando en una obra de gran interés para el aficionado. Hoy Perera plasmó en el ruedo como dijimos antes un aire capotero muy reflejado en Cepeda y un toreo vertical y de gran valor que también recordó por momentos a Paco Ojeda. Volvió a finalizar faena entre los pitones en muletazos de una seguridad aplastante. Dos orejas y gran ovación para el interesante Torrealta en el arrastre.

David de Miranda volvió a Huelva tras su triunfal alternativa del pasado año pisando el acelerador. A su primero le enjaretó en templado saludo a la verónica, en el que se pudo apreciar ese concepto que tanto le inculco Manolo Cortés. No es nada fácil el torear a la verónica, hacerlo bien está al alcance de muy pocos, Miranda va por el camino que le marcó el maestro de Gines. Saludaron Manolo Contreras y Pedro Muriel por un tercio de banderillas premiado por el publico onubense. Miranda no solo bebe de las fuentes del toreo acompasado, en el que la suavidad es la marca de la casa, sino que bebe del estoicismo, del valor pavoroso de un toreo de quietud casi inverosímil. El onubense supo estar a la altura de un animal de exigente embestida, de esos que te dan un dolor de cabeza si no estás a la altura. Expuso una enormidad en una faena que transcurrió por el sendero de la firmeza de plantas y un valor seco apabullante. Miranda templó a diestras a un animal que en muchas ocasiones se volvía pegajoso, acertó a perderle un paso para así no amontonarse. Huelva supo valorar la faena de su paisano, iba todo camino del doble trofeo pero un pinchazo previo lo dejó todo en una oreja.

El en sexto, un toro áspero y de geniuda condición, le planteó un trasteo sincero y en el que la cabeza ganó al corazón. Con el capote volvió a mostrarse solvente lanceando al Torrealta. La faena se vivió con intensidad por parte de un público que quería sacar en hombros a su torero. Siempre le mostró la muleta por delante, expuso y toreó sin fisuras a un animal que no perdonaba un fallo. Miranda no se dejó ganar la pelea y acabó arrancándole la oreja. Premio a la constancia de un espada que poco a poco va creciendo no solo en valor, sino en templanza y buen gusto.

Sebastián Castella pechó con el lote más insulso de la tarde. Un primer animal de gran nobleza y buena clase a derechas, pero muy sosito y justo de poder. Lo lanceó con suavidad, para más tarde realizar una faena limpia y de buen corte. Le corrió la mano, llevó largo a un animal al que le costó un mundo humillar. La faena tomó sus mayores cotas en una tercera serie en la que apretó al toro, este no aguantó el sometimiento y acabó por venirse abajo. Tras una buena estocada saludó una ovación desde el tercio.

No pudo subirse al carro del triunfo Castella con el jabonero cuarto. Un toro tan noble como falto de poder. Lo cuidó el francés en los primeros tercios, para más tarde apostar por el animal. Suave fue su inicio de faena ante un toro que pese a tener poca fuerza acometía con cierta clase. Faena de más a menos de un Castella que no consiguió levantar un trasteo ante un toro que bajó la persiana antes de tiempo. Tras una media en buen sitio se le pidió la oreja, saludando finalmente una cariñosa ovación.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de La Merced, Huelva. Segunda de la feria de Colombinas. Corrida de toros. Dos tercios de plaza en tarde de bochorno.

Seis toros de Torrealta. Correctos de presentación y buen juego en general. Noble a derechas el flojo primero. De gran clase y acometividad el rajadito segundo premiado con la vuelta al ruedo. De encastada embestida el interesante el ovacionado tercero. Noble y pasador a derechas el justo de poder cuarto. Boyante y con buena clase el ovacionado quinto. Con movilidad pasadora y sin clase el deslucido sexto.

Sebastián Castella: Ovación y ovación. 

Miguel Ángel Perera: Dos orejas y dos orejas. 

David de Miranda: Oreja y oreja. 

 

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