Miércoles 22 de Noviembre | 00:13 hs

MARCO A. HIERRO
MADRID

Una oreja para Carretero con una novillada de triunfo

Pablo Aguado resultó conmocionado por el primero y Leo Valadez perdió con la espada un triunfo casi hecho

MARCO A. HIERRO / FOTOGALERÍA: LUIS SÁNCHEZ-OLMEDO

Arrancaba temporada la plaza de toros de Las Ventas en la tarde de este domingo. Un cartel de un debutante y dos que conocían bien la primera plaza del mundo hacían a las seis en punto el paseíllo. El sevillano Pablo Aguado, el mexicano Leo Valadez –nuevo en este coso- y el albaceteño Diego Carretero se enfrentaban a un encierro con el hierro de Fuente Ymbro.

Con mucha decisión se fue Pablo Aguado a saludar de capa al primero, novillo apretado y hondo que protestó los finales en las verónicas mejor ejecutadas que tomadas por el de Fuente Ymbro. Quitó por el mismo palo el sevillano, el utrero se quedó pegajoso y lo puso en apuros al rematar. Más liviano Valadez, que sufrió incluso un desarme en el primer intento. Temperamental era el novillo cuando le tiró líneas compuestas en el inicio, pero se quedó más templado y hasta con ritmo cuando lo apretó abajo y lo obligó a humillar. Al natural llegaron los mejores pasajes de un novillero que reflejó su oficio, a pesar de lo insulso del animal por el pitón derecho. Buena labor que terminó con susto, al hacerle hilo y terminar volteándolo, siendo conducido a la enfermería sin conocimiento. Leo Valadez terminó con brevedad con el utrero. 

El segundo era un toraco apretado y agresivo que le visitó el pescuezo a Valadez las dos primeras veces que lo lanceó a diestras. Tuvieron ajuste y actitud las chicuelinas que remató Diego Carretero en el quite con una revolera. Por abajo fue el inicio, en doblones imperioso entre los que deslizó una trinchera monumental. No era fácil el utrero, que dejaba recados por dentro, dando algún susto al mexicano. Pero supo taparse la cara siempre, templarlo casi siempre y siempre conducir con largura y gobierno las embestidas por abajo. Muy asentado al natural Valadez, acompañando dibujos y pasadas, que solían quedarse con un tranquito menos en los finales pero tenían desliz y emoción desde el cite. Concluyó con ayudados genuflexos con el toro ya exprimido, y el pinchazo y media estocada posteriores no dieron para tocar pelo. Ovación tras aviso.

Un punto de genio violento le sacó el tercero a Diego Carretero en el saludo a la verónica, siempre sucio por el vicio del animal de puntear con la cara arriba. Por chicuelinas quitó Valadez, y apenas una media de buen aire pudo dejar Carretero en la respuesta. Distancia le dio Diego al animal en el inicio para que cogiese inercia el buen aire de su intención, pero se topó con la falta de condición física, que le hacía palomares en cuanto sentía la exigencia. Bueno siempre el trazo que intentaba el novillero a la embestida insulsa, que resultaba mejor cuando le dejaba la muleta muerta en la zurda y lo gobernaba muy largo al natural. Muy quieto, siempre, vertical y puro en los cites, pero con defectos de colocación que le impedían la repetición por darle más importancia al dibujo del muletazo. Levantó de nuevo la faena debajo del 7, con ayudados por alto de gran belleza. Pinchó en un primer intento en que tuvo que hacerlo todo, sonó un aviso y escuchó silencio. 

También Diego Carretero tuvo que hacerse cargo del novillo que dejaba Aguado y mató el cuarto, novillo alto y montado, un toraco en toda regla que se emplazó de salida y embistió con brío, pero con las manos por delante en el percal de Diego, en saludo inconcluso. Muy protestado el animal, por manso, pero también por flojo. Más informal fue el novillo en sus embestidas, que fueron buenas por lo general, con clase en ocasiones y de cara colocada cuando acertaba Diego a gobernarlo con fe. Tendía a volverse muy en corto y no siempre le dio Carretero la largura al Muletazo para quedar mejor colocado y redondear las tandas con el utrero de mejor condición en los embroques de todo el encierro. En cercanías firmó el final de faena, pinchó y la estocada posterior no dio para la oreja que se pidió. Ovación. 
 
Las arrancadas del quinto, que de notaban menos celo en las telas, evidenciaban más genio que interés por los percales de Valadez y su gente. Derribó con poder a Óscar Bernal en el jaco, antes del quite de verónicas ceñidas de Carretero y de la respuesta por no menos ajustadas zapopinas de Leo. Fulgurante fue el inicio de rodillas, con el mexicano entregado al toreo con la diestra. Emotivo el utrero al venirse largo y firme el mexicano al recogerlo por abajo en una primera serie de mucha conexión. Le costó más cuando se perdía la inercia a diestras, pero encontró la senda de la suavidad al natural para cogerle el pulso al gran novillo de Fuente Ymbro, exigente al no permitir errores para que todo fluyese. En alto quedó el final con las comprometidas manoletinas, pero pinchó de nuevo. Ovación tras aviso. 
 
El de menos peso del encierro salió en sexto lugar para repetir sin clase ni chispa en las verónicas que le dejó Diego Carretero a modo de saludo. Brillante fue el quite a la verónica de Leo Valadez, con el animal redondeándose con calidad tras la media abelmontada. Le costó a Carretero encontrarle el pulso al animal, aunque siempre quiso empujarlo en el inicio. Pero hicieron falta tres series para que llegase la de verdad, por abajo a zurdos, larga y entregada. A partir de ahí se vio la clase de un novillo que empujaba la tela con profunda clase. Tan entregado estaba Diego a la embestida que se lo echó a los lomos Pintora para recordarle que había que estar. De ahí para adelante, una bella embestida entre las telas de un novillero con mucha intención. Tuvo intensidad la labor, rematada con ayudados de belleza estética y una estocada que certificó la oreja. 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. Novillada picada de apertura de temporada. Unas 8000 personas en los tendidos. 

Seis novillos de Fuente Ymbro,  temperamental pero con fondo el geniudo primero, emotivo y repetidor el agresivo segundo, de noble y humillada condición pero insulso el tercero, humillado y con clase el mansito, pero enfondado y buen cuarto, pronto, humillado, emotivo y con calidad el buen quinto, emotivo, franco y con clase el gran sexto. 

Pablo Aguado, ovación a su cuadrilla mientras estaba en la enfermería. 

Leo Valadez, ovación tras aviso y ovación tras aviso. 

Diego Carretero, silencio, ovación y oreja. 

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