Martes 19 de Septiembre | 14:28 hs

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO
VALENCIA

El temple de Marín salva una desesperante “juampedrada”

A hombros el buen momento del extremeño con una salida a hombros muy justa que evidencia el bajo nivel que el palco de Valencia está tomando; oreja para la raza de Cayetano y sin opciones Ponce

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JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO

Una corrida de toros de Juan Pedro Domecq con un toro de Parladé completando el encierro era el encargado de ser materia prima ganadera en este sábado de Fallas. Ponce, Cayetano y Ginés Marín hacían el paseíllo a las cinco en punto.

Con dulzura fue el recibo de Enrique Ponce al primero, toro que ya tuvo falta de fuerzas desde que tomó la seda del de Chiva. José Palomares fue el picador encargado del tercio de varas a este abreplaza, un toro que se cayó en reiteradas ocasiones tras las varas y fue devuelto. Un sobrero del mismo hierro mejor hecho que el anterior fue el toro que lo sustituyó, animal de nombre "Jerezano” con 646 kilos de peso. Lo mejor del recibo de Ponce al sobrero, la media de remate, cantada por el respetable. Con los riñones y la cara colocada abajo empujó en el caballo de Palomares el de Juan Pedro, mostrando buen son en el capote del lidiador. Un trámite fue la segunda vara después de una voltereta de la que le costó levantarse al animal. Mariano de la Viña, de corinto y plata con los cabos negros, lidió a un animal que pareó Luis Fernández "Jocho” y el tercero, Jaime Padilla, que debutaba en las filas del valenciano con un par en el que le echó la cara arriba el animal. Fue sonsacando paulatinamente lo que tenía un zambombo en toda regla que no podía con su alma. Por la derecha le sonsacó los muletazos más lucidos, siendo más aislada su repetición por el lado zurdo. Una casi media agarrada obtuvo el torero de la que tardó en caer. Ovación. 

A portagayola se fue Cayetano Rivera a recibir al segundo, toro al que saludó con una larga de hinojos en toriles para proseguir a la verónica y una media torera. Toro humillador de salida, pero que se cayó en varias ocasiones tras las varas y fue devuelto por la presidencia. De Vegahermosa era el bis, toro al que recibió rodilla en tierra en los primeros compases capoteriles y ya incorporado remató la serie. Trasero pero muy leve picó en la primera vara Luciano Briceño a un toro que intentó cuidar en todo momento porque tampoco este sobrero andaba sobrado de fuerzas; bueno fue el segundo puyazo de Briceño. Torerísimo fue el primer par de Iván García, clavando también el tercero con brillantez. No brindó Rivera ante un toro que en los primeros compases del trasteo mostró un peligro sordo que, a partir de la segunda tanda, se mostró claramente. Decidió acortar Cayetano y mató de estocada entera pero atravesada y tendida que requirió de descabello. 

"Ojeador” llevaba por nombre el tercero de la tarde, con el hierro de Juan Pedro, primero del lote de Ginés Marín. Templadísimo le echó el capote Marín a la verónica al toro, perdiéndole pasos con buen son y rematando con una media de calado. No le sobraban las fuerzas al toro como mostró en la primera vara que le recetó Agustín Navarro, intentando el oliventino quitar por chicuelinas sin éxito. En el segundo encuentro con la puya de Navarro, se cayó justo al entrar al peto. Cuasi perfecta fue la lidia de José Antonio Carretero, ahorrando capotazos. Buenos pares dejó Antonio Manuel Punta, clavando un solo palo Manuel Izquierdo. Por la espalda se lo pasó con el cartucho de pescao Ginés Marín en toda una declaración de intenciones. Fue cogiendo el ritmo al toro, teniendo una claridad de ideas perfecta para cogerle el terreno, la altura y la velocidad y cuajarlo en tres tandas iniciales en la que destacaron los buenos derechazos. Bien le dejó la muleta en la cara también al natural, destacando también en los doblones por bajo finales. Bien hizo la suerte y mató de estoconazo. Oreja.

 

De 583 kilos era el cuarto, toro hondo, segundo del lote de Enrique Ponce, bonito de cara. Manuel Quinta fue el encargado del tercio de varas del animal, que estaba en la línea tanto en el capote de Enrique Ponce como en el capote de Luis Fernández "Jocho”. Mariano de la Viña clavó con efectividad y Jaime Padilla dejó un segundo par fácil. Cortísimo era el recorrido del animal, que con sublime experiencia se lo llevó a los terrenos más alejados de toriles en una carrerita con un solo muletazo. A pesar de que brindó el de Chiva a sus paisanos, se topó con un "Juampedro” con falta de fondo, de embestida cansina y sin fuerza. Faltó emoción. Palmas tras pasaportar al animal.

"Mensajero” llevaba por nombre el quinto de la tarde, un castaño segundo del lote de Cayetano Rivera, que lanceó de capote de salida sin llegar al tendido. Luis Miguel Leiro fue el encargado de picar al de Juan Pedro, apretándole en la primera vara, que la levantó pronto. Mero trámite fue el segundo puyazo, señalando solamente por la justeza evidente de fuerzas. Quitó Ginés Marín con el capote a la espalda, sin perder la más mínima opción de lucirse. Buen par de banderillas dejó Joselito Rus, dejándose ver tras el embroque; buen rehilete dejó Alberto Zayas en segundo lugar, rematando el tercio de banderillas de nuevo Rus, clavando el jiennense también en toda la cara. Descalzado lidió de forma excelente Iván García. De rodillas se echó Cayetano para iniciarle faena a ese toro. Dos series de naturales llegaron con facilidad al tendido por la improvisación sentida e incluso templada que ejecutó Cayetano. Mató de estocada desprendida y caída pero efectiva. Bien jugó con los tiempos y con la velocidad del toro, que estaba hasta los mínimos desde la tercera tanda. Al natural, intentando a base de toques precisos que se arrancara, fue la gran virtud de Rivera en el trasteo. Con muletazos barriéndole el lomo al animal llegó el epílogo muleteril, sintiéndose profundamente el torero de dinastía e incluso con detalles toreros antes de montar la espada. Oreja.

A la verónica recibió Ginés Marín el sexto, de 607 kilos de nombre "Noctámbulo”, con el que se fue hasta los medios el torero extremeño. Su padre Guillermo Marín fue el encargado de picar al animal, dejando una leve primera vara en el empeño de Ginés por cuidar la condición del de Juan Pedro. Al público fue el brindis de Marín, que comenzó por estatuarios en terrenos del tercio su labor. Embestidas cansinas y a menos tuvo el toro de Juan Pedro, que toreó de nuevo con el temple que ya mostró en el tercero. Por ambas manos se lo pasó cerca el oliventino en una faena inteligente, en la que supo obtener los terrenos precisos para, tras las bernadinas finales, meter la espada de forma efectiva y cortar la oreja que le otorgaba la salida a hombros.

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Valencia. Novena de la Feria de Fallas. Corrida de toros. Lleno.

Cinco toros de Juan Pedro Domecq y uno, el sexto, de Parladé. El primero como sobrero con el hierro de Juan Pedro Domecq y el segundo también como sobrero con el hierro de Vegahermosa. 

Enrique Ponce, ovación y palmas. 

Cayetano, silencio y oreja tras aviso. 

Ginés Marín, oreja tras aviso y oreja. 

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