Martes 25 de Abril | 17:31 hs

JUAN GUILLERMO PALACIO
EL APUNTE DE JUANGUI

Ganó la razón

En una demostración superior de conocimiento del oficio de torear, ante el último toro de la feria, Julián López, El Juli, se coló en la lucha por la réplica de la Catedral de Manizales

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Ganó la razón

 

Por: Juan Guillermo Palacio

En una demostración superior de conocimiento del oficio de torear, ante el último toro de la feria, Julián López, El Juli, se coló en la lucha por la réplica de la Catedral de Manizales que premia al máximo triunfador.

Todo parecía consumado. La imagen de la catedral tenía sello de correo certificado con destino a Francia o a Bogotá.

El Juli no había convencido en sus dos primeras faenas. Al segundo lo hizo pasar, aunque con cierta desconexión. Le regalaron las orejas del toro siguiente, gracias a una faena de medios muletazos, líneas rectas y estocada trasera.

Morante de la Puebla había exhibido su tauromaquia de la insatisfacción. Con el primero estuvo voluntarioso pero sin salir de su estado de confort. Ante el tercero interpretó la clásica espantá, la de Cagancho, El Gallo, Romero y Paula. Dos miradas del toro y un arreón fueron suficientes para que abreviara la función.

El Juli no parecía estar en el mejor momento para dar un golpe de opinión. El valor de la acción de Morante andaba por el suelo. Las Bolsas de Londres, Tokio, Sevilla y Wall Street habían decido suspender su transacción. Y los toros de Gutiérrez estaban muy lejos de sus legendarias tardes. La catedral parecía tener destino colombiano o francés.

Morante logró reconstruir su prestigio en su última presentación. Dio una media de espanto: el capote se dejó caer en diagonal y tomó un repecho hasta cubrir con un abrazo la zona lumbar. Muletazos por alto, dados desde el butaco del estribo, y luego una seguidilla de medios pases (lo que sus admiradores llaman caricias profundas), le hicieron acreedor del premio menor. Los que al principio pidieron en principio su cabeza, pasaron a ser sus más comprometidos avivadores.

La Agencia France Press ya preparaba la noticia. Una faena similar y Sebastián Castella sería el triunfador. Pero salió el sexto, un mansurrón con rostro de desecho que amagaba siempre con huir. El Juli le ofreció la muleta y una fuerza sobrenatural, milagrosa, inexplicable, lo hacía regresar a embestir. A perseguir con determinación el engaño una y otra vez. La faena se convirtió en un acto de magia gracias a los poderes del prestidigitador. Un juego matemático de distancias, terrenos y alturas con perfecta dosificación, convirtieron al manso en un más digno rival. El Juli nos había dado otra lección magistral. Científicamente irrefutable.

La réplica de la catedral tuvo como destino el mismo lugar. Por sexta vez. La tauromaquia de Excel se salió nuevamente con la suya.

Síntesis del festejo:

62ª. Feria de Manizales. Quinta corrida. Domingo, 8 de enero del 2017. Amago de lluvia. Casi lleno. Se lidiaron toros de Ernesto Gutiérrez, de escaza apariencia y juego desigual. Aceptables primero, segundo y cuarto. Mansos los demás.

 

Morante de la Puebla: saludo tras aviso, bronca tras dos avisos y 1 oreja.

El Juli: saludo, 2 orejas y 2 orejas.

 

Diestro triunfador: El Juli. Mejor novillero: Juan de Castilla. Mejor encierro: Paispamba
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