Viernes 24 de Febrero | 13:41 hs

DESDE LA TELE

Caminos divergentes pero convergentes

Caminos divergentes pero convergentes

Los toreros son humanos como todos los mortales pero en ocasiones sus historias personales los hacen superhombres. El caso de Padilla es un claro ejemplo de ello y el de Pepe Moral exactamente igual aunque con parámetros distintos. El jerezano con un hoja de servicio impecable curtida en mil batallas. El sevillano comienza a escribirse la suya intentando salir del ostracismo.

Dos carreras opuestas pero similares en esfuerzo. 'El Ciclón' en todo lo alto, en todas las Ferias. 'El palaciego' en el abandono empresarial, sin ninguna Feria. Ambos han vivido caras opuestas, sin embargo, han sido entrelazadas por el esfuerzo y la superación constante.

Juan José Padilla y Pepe Moral llegaban a Pamplona con el mismo fin, triunfar, pero de distinta forma. Segundo y primer paseíllo respectivamente. Y los dos, han triunfado. Juan José 'Puerta Grande' y Moral 'oreja' de peso. Conquista a la autoconfianza que demuestra ambición y convicción en sus valores profesionales. Los terrenales diríamos "El que la sigue la consigue".

El torero 'Pirata' como así le llaman cariñosamente se vació ante sus oponentes. Buscó el éxito y lo encontró. Entregó a sus partidarios lo que ellos querían. Ni más, ni menos. Pundonor, raza y todo lo demás que hace de Padilla un torero distinto. No por su tauromaquia sino por su amor total a una profesión, que a punto estuvo de quitarle la vida. Nadie ha sido capaz de marcar tanto en la sociedad taurina y ahora vive un esplendor jamás pensado.

Pepe Moral nunca volvió la cara. No se afligió a pesar de llegar por la vía sustitución y con tan sólo una corrida en su haber. Parece inexplicable que con tan corto bagaje haya estado tan redondo. Sus formas clásicas acompañadas de un valor sin alardes y su gran manejo de los trastos le han hecho dar un nuevo golpe en la mesa. Lo fácil era haber sucumbido a la presión pero afortunadamente no ha sido así. Moral ha regalado unos naturales al quinto, que han sido una 'delicatessen' para los sentidos. Posiblemente los mejores de todo lo que llevamos de San Fermín.

Ninguno de los dos ha vendido nada cuando pudieron hacerlo. Dos formas de sufrir, de superarse y de confiar en sus posibilidades. El de hoy ha sido el triunfo de dos caminos divergentes pero convergentes en esfuerzo.

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