Miércoles 22 de Noviembre | 00:16 hs

DESDE LA TELE

Torear bien o entender al toro

Torear bien o entender al toro

La corrida de Jandilla ha dado para muchos análisis después de lo visto hoy en Pamplona. Un encierro variado en hechuras y bravura, que ha resultado en líneas generales muy interesante. Sin aburrirse nadie, aunque en San Fermín el que se aburra es un verdadero lánguido.

Tres lotes muy diferentes los que han sorteado "la terna de las miradas rivalidades". Castella, Perera y Fandiño se comían con el rabillo del ojo. Se mascaba la tensión hasta en el escueto saludo del patio de caballos. Suerte! y nada del "me alegro verte".

Todos estaban a la mira del compañero y con ganas de reivindicarse por sí mismos. Lo que hicieron cada uno fue a su forma. Perera el mejor parado sin duda. Torea al filo de lo imposible y se la juega como nadie. Triunfo legitimo del extremeño que está realizando la temporada de su gran madurez. Sólido, rotundo y firme a más no poder.

Fandiño no se quedó muy rezagado al volver a tocar pelo. Oreja al sexto y suma cuatro en su total por su paso pamplonés. Raza y pundonor del vasco que no perdió ojo a Perera.

¿Y Castella? A quién miró el francés al margen de los dos acartelados. ¿A sí mismo? Sebastián tuvo el lote de Jandillas de más calidad e interpretó el toreo que él lleva dentro. Faenas preconcebidas que no llegaron a calar en los poblados tendidos. Verticalidad, temple y frialdad ante sus oponentes. Inseparable y muy loable concepto, pero no válido como patrón taurómaco para todas las reses. Toreo bien, pero sin entenderse con sus toros.

Quizás esa sea la pregunta ¿Se puede torear bien sin llegar a entender al toro?

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