Martes 25 de Abril | 17:38 hs

DESDE LA TELE

Una bronca elegante

Una bronca elegante

Justificar lo injustificable es un sin sentido, es como querer pilotar un fórmula uno sin llegar a tener carnet de conducir. Anunciarse en Pamplona, en la Feria del Toro, sin la mínima confianza en uno mismo es una insensatez. Desconfianza en todo lo que le rodeaba mostraba el rostro de Juan Serrano 'Finito de Córdoba' en su llegada a la plaza. Posiblemente volver después de más de una década causa mucha extrañeza e impresión. Sobre todo cuando se es consciente que dentro le esperan dos grandes pavos.

Finito cogió por la calle de en medio en su primero. Fiel a su estilo y persona. Nadie puede sentirse engañado, tal vez defraudado porque esperaba más del cordobés. Juan no se dio coba, ni se la dará nunca. Cuando no lo ve o no lo quiere ver, ni lo intenta. Le daba igual regresar con bronca después de trece años sin hacer el paseíllo en la ciudad navarra. Y es que Finito es así y así hay que entenderlo.

La confianza le llegó a Finito a medida que la tarde iba transcurriendo. Un torero que posee en las muñecas el toreo eterno. La moneda en la mano. Capaz de cambiar el sentir del público con algún que otro chispazo. Se autoconvenció que podía sacar algunas gotas del toreo imperecedero ante el cuarto, y así lo hizo. Fueron detalles, pinceladas y otros al paso que dejaron un buen sabor a la obra.

Una labor de fidelidad en concepto y formas. Incluso tuvo hasta un punto de tradición su paso por Pamplona. Una bronca 'Torera' casi inusual en estos tiempos que corren donde la mayoría de los toreros buscan justificarse siempre, el llamado torero obrero del siglo XXI. Finito es tan fiel que rebosa elegancia en todos sus estilos hasta para recibir una bronca.

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