Domingo 19 de Noviembre | 09:41 hs

ESCUELA DE TAUROMAQUIA

Cruzarse

El toreo es arte, valor, sentimiento… y geometría

Cruzarse

Es frecuente escuchar voces desde los tendidos que dictan al torero cual debe de ser su labor delante del toro. Aficionados que toman actitud de director de lidia, o de apuntador teatral, pretendiendo imponer su criterio a golpe de voz.

Desde estas líneas no se pretende discutir la conducta de estos notorios espectadores, o sus conocimientos sobre la materia, pero sí tratar de manera objetiva uno de los conceptos técnicos más tratados durante la faena, y que como muestra la historia, que más han hecho evolucionar al toreo.

Cruzarse es la acción que supone colocarse delante de la cara del toro justo enfrente de la testud, y adelantando la posición hacia el pitón que queda por fuera, el pitón contrario.

 

Dicha acción supuso todo un descubrimiento, atribuido a Juan Belmonte, el cual avispadamente se percató de que los toros, al cruzarse, se desplazaban hacia afuera y no le cogían. Por contra, quedarse al hilo del pitón suponía que el toro se podía vencer al cuerpo y era necesario apartarse, ya que el toro no hacía por el engaño.

Este descubrimiento, al que algunos ya indican que "El Espartero" y Antonio Montes lo conocían, pero al cual Belmonte saca mayor provecho, supone servirse de las condiciones visuales del animal conociendo sus puntos débiles en la forma de percibir la visión.

Así pues, el toro al ser un animal herbívoro tiene los ojos situados en los lados, y a su vez, como debe de tomar el pasto del suelo, su visión está orientada hacia abajo, dando lugar a un punto muerto al frente, donde el toro no ve. Este punto es enfrente de la testuz, y donde al adelantar la muleta al pitón contrario, es esta tela lo que el toro ve por el ojo de ese lado, abriendo su trayectoria de forma tangente. Por el contrario, quedarse al hilo del pitón, supone quedarse dentro del campo de visión del animal con mayor peligro para la integridad del torero, y una de las causas por las que suelen llegar la mayoría de cornadas.

Atendiendo a esta condición visual del toro, se podría afirmar que cuando un torero se cruza, se defiende, y que cuando un torero se queda al hilo del pitón expone al máximo su integridad. Asimismo, el cruzarse supuso que Belmonte pudiera quedarse muy quieto en su toreo, en detrimento de lo que suponía a los otros toreros quedarse al hilo.

 

Pero, además de geometría, el toreo es también arte y sentimiento. El toreo debe de trasmitir, llegar al aficionado y cosquillear el alma del tendido. Por esta razón se inventó el ligar los pases, aportación que se atribuye a "Joselito".

Así pues, tenemos las dos bases más importantes en las que se sustenta el toreo de nuestro tiempo, impulsadas por "Joselito" y Juan Belmonte, pero que es Manolete quien verdaderamente las lleva a su máxima capacidad.

Pero técnicamente, el torero solo puede quedarse cruzado en el primer cite, ya que luego es imposible físicamente poder hacerlo si se quiere ligar los pases. Momento donde el torero se queda al hilo del pitón, mostrando su verdadera capacidad para llevar al toro en la muleta. Pero no solo es importante esa capacidad del torero, sino también la embestida del toro, ya que si no repite el animal en su acometida, el torero se queda fuera de cacho, afeando su colocación y desdibujando el toreo que se busca.

Normalmente cuando de realizan varios pases cruzándose el torero de forma seguida, es motivado por la nula repetición del toro, y por lo tanto no es el toreo ligado.

Comentarios
CULTORO PROYECTA SL Contacto Publicidad Aviso legal Política cookies
Calle Platerías número 41, Colmenar Viejo 28770 - Madrid - España - redaccion@cultoro.com
Desarrollado por: CMS Peridicos