SEVILLA

Finito de Córdoba dicta una lección magistral en el Aula Taurina de Sevilla

XVII Lecciones Magistrales de Aula Taurina de Sevilla. Un acto celebrado en el Salón de Carteles de la Real Maestranza y moderado por el periodista Carlos Crivell
jueves, 08 de febrero de 2018 · 15:44

REDACCIÓN

Las XVII Lecciones Magistrales de Aula Taurina (Sevilla) volvieron al Salón de Carteles de la Real Maestranza después de un año de ausencia. Este año todo comenzó con Juan Serrano Pineda, ‘Finito de Córdoba’ en los carteles, y con una asistencia nutrida con el salón casi lleno.

El acto, moderado y presentado brillantemente por Carlos Crivell, presidido por Miguel Serrano, fue un “ejercicio público de buena palabra, sensatez y humildad de quien ha sido uno de los bastiones del toreo clásico en los finales del siglo XX y comienzos del XXI”. Para completar la cita, se exhibió un vídeo con 18 minutos de Finito en estado puro desde que debutó con caballos en 1989 en Marbella hasta la faena inolvidable a un toro de Cuvillo en Córdoba en 2016.

Finito fue contando su infancia en tierras catalanas, sus comienzos en el toreo, la admiración de su padre por Manuel Benítez, su predilección por toreros como Antonio Ordóñez, Paco Camino, Curro Vázquez, es decir que mamó en las fuentes más clásicas de la tauromaquia que sus ojos pudieron contemplar. A las preguntas, más bien ligeros toques para provocar sus respuestas, de Crivell, Juan Serrano habló con voz pausada sobre su toreo de capa y sus espejos: Ordóñez, Paula, Romeropara terminar dejando claro que la perfección de Morante es sublime y casi imposible de alcanzar por los demás. Más torero con la zurda, irregular matador de toros, se explayó en sus plazas con especial énfasis en Barcelona, donde fue un verdadero ídolo.

Defendió el indulto del toro. Recordó muchos de los que ha indultado en su trayectoria y recordó el episodio que montó al negarse a matar uno que pedía la plaza. El futuro para Juan Serrano es hoy. Hoy sigue siendo torero. Será siempre torero, lo dijo convencido. Es más, nunca anunció su retirada; fue cosa de alguno de sus apoderados. También con la vista en el futuro se entusiasmó con un proyecto para Córdoba en compañía de quien es su apoderado desde hace escasas fechas, Antonio Sanz. Y soñó con una Escuela en Córdoba con muchos aspirantes, una feria con una semana de toros, el festival para el cáncer siempre, el festival de la mujer cordobesa en el lunes después de la feria.

Afirmó que no ha pensado nunca en la posibilidad de ser Califa del toreo cordobés. Hubo ese pequeño tirón de orejas para su tierra. Dijo que no se podía comprender que Manolete hubiera tardado cien años en ser hijo predilecto de la ciudad, lo mismo que llegó tarde el nombramiento de Califa para El Cordobés. Y así, de forma pausada, con regusto en cada palabra, fueron pasando casi dos horas en un vuelo. Se dirigió al final a los alumnos de la Escuela de Sevilla. Solo les pidió afición. Y que quien no la tenga que lo deje para dar paso a otros. Finito fue contundente. No estará en los carteles de Sevilla. Fue expresivo: sigue siendo torero y todo es posible en el tiempo que viene por delante. Fue una lección magistral como muy pocas se han celebrado en ese recinto del Salón de Carteles ahora renovado.

Galería de fotos

11
3