Sábado 22 de Julio | 15:49 hs

EDITORIAL

El Toro Rojo

La celebración del evento de Red Bull en Las Ventas pone en entredicho la negativa de licencias a espectáculos no taurinos en Las Ventas

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El Toro Rojo

Aún no se han calmado las aguas que despotricaban embravecidas contra la suspensión de la temporada de Las Ventas para acometer las obras en materia de seguridad y ya se están produciendo las primeras incoherencias. Esto, que no por ser habitual es menos incorrecto, vuelve locos a los aficionados que no piensan por sí mismos y prefieren utilizar la opinión de quienes escribimos en los medios. Sí, en CULTORO somos así de realistas.

El Ayuntamiento de Madrid, que ha anunciado informes vinculantes para la no expedición de licencias a los espectáculos no taurinos que se celebren en Las Ventas, alegando motivos de seguridad, sí ha concedido, en cambio, el nihil obstat para el evento que Red Bull celebra este fin de semana en el ruedo venteño. Archiconocida es la aversión que se le tiene al toro en el Consistorio, pero es que el toro del que abominan en Cibeles no es rojo, y este sí.

Nada tiene que ver, es verdad, con la ideología política que pregonan desde el Equipo de Gobierno de Manuela Carmena, pero este es el Toro Rojo, y eso ya les suena de otra forma. Igual que les suena el dinerito contante que genera el espectáculo en si, con un 'No Hay Billetes' asegurado desde hace meses. Por eso los informes que antes eran vinculantes son, en esta ocasión, a título informativo. Como si la seguridad no fuera igual en un evento que en otro. Como si no hubiera peligro alguno con un espectáculo ahíto de gasolina, de chispas y de pirotecnia. Pero el del Toro Rojo, pueden creernos, se dará. Y, siendo así, ¿cuál es el criterio para negar la licencia a los demás eventos fuera del toro que ya estaban apalabrados en Las Ventas? ¿Qué parches en esta materia se han colocado para que ahora el Consistorio sí lo vea todo tan seguro? ¿Con qué criterio se otorga ahora y se niega después para celebrar festejos análogos?

Podemos entender que la primera plaza del mundo tenga ya sus años como recinto público y necesite la remodelación que ahora se pone sobre la mesa. Podemos entender que el criterio del Consistorio sea el de adecuar el recinto o no firmar una licencia más. Sí, lo entendemos, por muy negativo que sea para la temporada taurina -que lo es- siempre será mejor para todos, si hay que perder algo, perder los festejos del verano, Feria de Otoño incluida, que no el próximo San Isidro. Eso sí sería demoledor para la Tauromaquia.

El consejero Garrido anuncia y asegura que no se perderá ni uno sólo de los festejos taurinos programados para la presente campaña, y eso, como medida populista de seguir dándole a la pelotita para adelante, está muy bien. Los aficionados contentos, los comentarios a su favor y una corriente de opinión de heroica defensa del toro que ni siquiera se molesta en comprobar lo que subyace. Y esto no es ni más ni menos que la necesidad de aportar una solución definitiva ya que nos evite tener que chaperonear los problemas que devengan los parches, porque lo cierto es que el Consistorio ahora tiene una razón para negar una licencia -aunque lo haga de manera selectiva- y en las manos de la Comunidad está desarmarlo ahora y de una vez por todas. A Las Ventas le han diagnosticado con todo esto una enfermedad que podría ser terminal. ¿La operamos ya o esperamos a que sea demasiado tarde?

Dice Ángel Garrido que la obra se acometerá en fases y que no interferirá en la celebración de las novilladas y las corridas de verano. Puede deducirse por sus palabras que ya hay un proyecto, entonces, que se ha aceptado como viable y adecuado por todos los actores que participan en el sainete. Porque sólo en dibujar pueden invertirse meses sin que se haya tocado un bloque de hormigón. Puede deducirse pòr sus palabras que van sobrados de tiempo para acometer el obrón que supone antes de que suene el tararí de los tararís allá por mayo del próximo año. Son muchas cosas las que debemos deducir por las palabras del consejero sin que éste se digne a sentarse ante los medios para responder sus preguntas en una rueda de prensa.

Hoy anunciaba Manolo Molés en su cuenta de Twitter que Garrido estará el domingo en su programa de radio para explicar la situación, y eso está muy bien. Pero estaría mucho mejor comparecer ante todos los periodistas y pasar el fielato de las preguntas no pactadas. La situación de la primera plaza del mundo lo requiere, por más que ahora las redes ardan en agradecimientos a la institución regional por no dejar al aficionado sin toros.

Veremos qué ocurre en 2018, cuando la premura, la improvisación, el cortoplacismo y la falta de previsión convierta a la Tauromaquia en cigarra que lamenta haberse reído de la hormiga. Y entonces sí que nos estaremos enfrentando a un problema de complicadísima solución.

Ahora, las novilladas del verano las habremos visto todas...

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