Sábado 22 de Julio | 15:42 hs

EDITORIAL

Diana 1

La empresa concesionaria de Las Ventasya está sufriendo las consecuencias de los errores y omisiones cometidos por la Comunidad de Madrid, propietaria del coso

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Diana 1

"Ante las especulaciones en torno a , aclaro q las obras necesarias de seguridad se harán SIN interferir con los festejos taurinos". Con este tuit se quitaba de encima Ángel Garrido, consejero y máximo responsable de los asuntos taurinos de la Comunidad, el muerto del cierre de la plaza de toros y la suspensión de la temporada taurina. "Por tanto la Feria de Otoño y todos los festejos taurinos se celebrarán y las obras se acomodarán al calendario taurino. ", concluía con otro mensaje en las Redes Sociales. Asunto solucionado y a otra cosa.

Y, de repente, pareció disiparse el nubarrón amenazante que ya tenía cogido por el cuello el futuro de la Tauromaquia. "Uffffff", dijo el sector para sus adentros. Pero ya todo estaba aclarado. Ya no había peligro de parón y, lo que es más importante, con un simple tuit había solucionado Garrido los problemas de seguridad de Las Ventas. Ya no había nada que temer. Los toreros de la clase más obrera optarán de nuevo por entrar en los carteles del verano; los ganaderos intentarán lidiar alguna corrida en la primera plaza del mundo, buscando categoría y, por supuesto, un buen dinero; la tan cacareada Feria de Otoño de diez festejos prevista por Simón Casas continuará instalada en el horizonte para hacerse realidad cuando llegue septiembre y, en definitiva, todo sigue igual. También es que lo taurinos nos preocupamos por cada cosa...

Pero lo cierto es que el Ayuntamiento de Madrid NO va a conceder ninguna licencia para evento extrataurino alguno porque el inmueble, de 1929, no cumple con ninguna de las normativas de seguridad actuales. Un edificio ideado y construido en aquella época no tenía por qué ajustarse a unos cánones de seguridad que entonces ni se barruntaban. Por eso las puertas son de madera, los accesos estrechos, las salas angostas y sin salidas de emergencia. Y siempre ha sido así, es verdad. Y se han celebrado conciertos, eventos sociales, mítines políticos y todo tipo de espectáculos en el recinto a lo largo de su historia y hasta ayer mismo. La diferencia está en que los técnicos municipales se han cansado de que se haga caso omiso a las advertencias realizadas con cada licencia que se ha concedido para este tipo de eventos. Y ya no firma ni uno, con lo cual, no hay licencia.

Todo esto lo está sufriendo ya Plaza 1, la empresa concesionaria del inmueble, que de momento no puede completar los ingresos estimados en un principio con la transformación de Las Ventas en un recinto multiusos y la organización de una serie de espectáculos extrataurinos que ahora no recibirán licencia, por muy contratados que estén. Que lo están. Y ahora a ver quién se hace cargo de las demandas de los promotores que le van a llegar a la empresa a sus oficinas. La solución, según Ángel Garrido, a quien le toca ahora echar la pelotita hacia adelante de los marrones que debería asumir la Comunidad, responsable única del desaguisado, es muy simple: acometemos la obra por fases y sin dejar de celebrar eventos taurinos. Y el aficionado traga, porque lo que quiere es que siga habiendo toros cada domingo.

Traga sin saber que para adecuar la plaza a la normativa casi habría que tirarla por dentro y volverla a levantar. Traga sin saber que sólo la digitalización de los datos y medidas del inmueble llevaría más de seis meses. Traga sin conocer las reuniones que se llevan manteniendo desde la llegada de la empresa, que expuso desde el principio su intención de acometer las obras que fuera menester y comenzar de cero y se encontró con dos obstáculos. Uno, la postura del Consistorio, favorable en un principio al "parche", que se echó atrás posteriormente, cuando los técnicos responsables decidieron que no querían serlo de cualquier posible desastre. El otro, la propiedad. La Comunidad de Madrid, que es quien debe sufragar la remodelación -ahora no le va a quedar otro remedio- prefirió continuar sin invertir nada en el edificio y su adecuación, parapetándose en una licencia para celebrar eventos taurinos que se expidió en los años 30 del pasado siglo y sigue renovándose año a año sin que nadie acierte a saber cómo. Esa es la que ahora blande Ángel Garrido para echar la jarrita sobre las brasas y que todo el mundo vuelva a su tranquilidad. El perjudicado: Plaza 1, que desde ayer es en las redes Diana 1.

Y es lógico que incluso en el seno de la UTE pudiera haber existido alguna discusión; Nautalia llegaba a la empresa para gestionar aquello que ahora no le van a permitir, porque no le otorgarán las licencias. Y de esta forma se hace más débil su participación en este proyecto, pero también es lógico pensar que Plaza 1 recibirá una contraprestación por todo esto y, sobre todo, que si no se pone un parche y se juega a pasar y a pasar, Las Ventas se convertirá -tras las obras- en un centro multiusos de primerísimo nivel en la ciudad. Tal vez el de más y mejores ventajas para celebrar espectáculos de todo tipo. Y entonces será un pelotazo para la empresa adjudicataria. Pero mientras tanto ya se han anunciado impugnaciones del un pliego que no era real ni válido porque albergaba dolo en su contenido, y eso es responsabilidad del dueño.

Ahora veremos cómo soluciona Ángel Garrido la herencia caliente que ha recibido de todos sus antecesores en los cargos de responsabilidad y confianza de la Comunidad, que no han dedicado a la remodelación de la plaza ni un miserable euro de los casi 50 millones recaudados en concepto de canon anual. Y esa es una bomba que a nadie en su sano juicio le gustaría tener entre las manos, porque lo cierto es que este asunto no se ha acabado aquí; no ha hecho más que asomar la patita por la actualidad...   

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