Sábado 22 de Julio | 15:40 hs

EL EXILIO INTERIOR

El rayo que no cesa

Estamos a un par de meses de que se cumplan siete años de la votación en el Parlament que supuso la prohibición de las corridas de toros en Cataluña...

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El rayo que no cesa

PACO MARCH

"Pero al fin podré vencerte/ ave y rayo secular/ corazón, que de la muerte/ nadie ha de hacerme dudar" (Miguel Hernández).

Tomo prestado el título de un poemario fundamental en la historia de la literatura española, el del único de los libros que su autor, Miguel Hernández, vio publicado antes de morir (de dejarle morir) en una cárcel franquista, no con ánimo de incidir (aunque también) en la desgraciada y felizmente resuelta polémica de estos días a cuenta del (maravilloso) cartel anunciador de la Feria de Alicante, sino porque viene al pelo para definir un estado de la cuestión ya al límite y con visos de agudizarse.

Cuando estamos a un par de meses de que se cumplan siete años de la votación en el Parlament que supuso la prohibición de las corridas de toros en Cataluña (y en ella seguimos, pese a que el Tribunal Constitucional la ha dejado en entredicho) el fantasma de que tal desatino no quede ahí recorre la piel de toro, Baleares incluida.

El listado de plazas, pueblos, ciudades y comunidades autónomas amenazadas o ya heridas de muerte por las huestes antitaurinas se incrementa a diario mientras el sector (los taurinos) sigue a lo suyo, una demanda aquí, una tertulia allá , incapaz de articular una respuesta unitaria, contundente y eficaz. Y cuando digo el sector digo todos aquellos que, ya sea como profesionales o como aficionados, nos reconocemos en el hecho taurino.

Se están dejando pasar muchas oportunidades para revertir la situación, enfrascados como estamos en luchas internas en las que los profesionales (desde el empresariado a los toreros, pasando por ganaderos y también los medios de comunicación taurinos ) y los aficionados parecen militar en bandos distintos, confrontados, enfrentados. Y todos bajo sospecha, una sospecha que no hace más que engordar el argumentario (sic) anti.

Entre esas oportunidades perdidas ( el paso a Cultura sería la mayor y ahora a ver en qué queda la rebaja del IVA) , lo del Constitucional. Cinco años clamando para que el TC se pronunciara sobre la prohibición catalana (a partir de una ILP impulsada por el recordado (e incomprendido y por muchos despreciado) Luis Mª Gibert desde la FETC) y cuando llegó el fallo y con él la posibilidad de poner a las instituciones catalanas en el brete del desafío a la legalidad, (casi) todos se llamaron andana , Balañá se metió en el burladero del miedo y quienes debían y tenían peso para sacarlo de ahí optaron por mirar a otro lado con el miserable argumento de "es el dueño, es su negocio y nada podemos hacer". ¡Menuda tropa!. Un fallo del TC que, de paso, debería servir para salvaguardar territorios amenazados (Baleares, Galicia, Alicante, País Vasco...), aunque visto lo visto ( nada) me temo lo peor.

Pero, decíamos, son otros, cada vez más, los lugares amenazados, de mayor o menor relevancia pero todos ellos suman en el delirio antitaurino rampante y cada vez más presente en la sociedad.

Sí, a sus manifestaciones van unos pocos miles y sacamos pecho porque en las plazas y pagando somos más (o no). Se canta y se brinda por el Rey que reinó , la infanta, la nieta del dictador, los políticos (de un sólo partido) y algún famoso (sic) que se dejan ver en los tendidos (preferiblemente en el callejón y de gorra) como si así se ahuyentaran los malos espíritus y con un ¡viva España! soltado a mitad de faena todo arreglado. Y mientras artistas varios, eso que conocemos como intelectualidad, no dudan en arremeter contra la tauromaquia, otros de entre ellos y de los nuestros guardan un silencio cómplice y cobarde, no vaya a ser que alzar la voz les quite ventas y contrataciones.

La nueva (sic) izquierda (otro sic) pretende arramblar con la fiesta de los toros adjudicándole a esta todos los males que aquejan a España, en una burda y cateta copia de aquel antitaurino ocurrente (y conocedor del toreo) que fue Eugenio Noel y, también, de la Generación del 98. Olvidan ( o no siquiera saben) que tres décadas después la Generación del 27 contó con las mejores voces para cantar a la Tauromaquia, voces de escritores , poetas, artistas plásticos...de adscripción ideológica inequívoca: Bergamín, Alberti, Lorca, Altolaguirre...y de la que Miguel Hernández, nacido en 1910 no formó parte, por edad, pero sí estuvo siempre cerca.

Los últimos motivos para la inquietud vienen de la mano de sendas iniciativas, una del PACMA a nivel nacional y otra de ese mismo grupo y otros colectivos antitaurinos de las Comarcas del Ebro.

El PACMA ha empezado una recogida de firmas para llevar al Congreso un proyecto de Ley que acabe con la Tauromaquia en todas sus expresiones, en la plaza y en la calle. Y en Cataluña la Mesa del Parlament ha admitido a trámite el inicio del proceso de la ILP que supondría la exención de los festejos populares en la prohibición taurina vigente. Más allá de la incongruencia ( demostrativa de los intereses partidistas) que supuso en su día dejar fuera de la prohibición los corre bous y similares, si esa iniciativa ( y no quiero pensar en la posibilidad de que la otra, la del PACMA a nivel nacional, llegue siquiera a debatirse en el Congreso) prospera, aquí paz y después...

Estamos en plena Feria de San Isidro. Las Ventas es un foro diverso, caótico, voluble, caprichoso, cabal, pasional, irracional, justo, injusto, vociferante, callado, en el que el toreo es más cara y cruz que en ninguna otra plaza y donde la suerte y la muerte se presentan como del rayo.

El rayo que no cesa del toreo. Un rayo que -escribió el poeta- : " Ni cesa ni se agota".

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